El coral, una joya marina

enero 18th, 2017
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El coral es uno de los indispensables en muchas creaciones de joyería. De los lugares donde existen los corales más valorados del mundo es Torre del Greco, en Nápoles, epicentro del coral rojo.

Gran parte a nivel mundial de este coral se procesa en dicho lugar y un gran volumen de corallium rubrum (nombre técnico que recibe esta clase de coral) llega desde la isla de Cerdeña. Allí también es trabajado por expertas manos que hacen unas creaciones dignas de estar en las mejores joyerías del mundo.

A pesar de que el coral rojo sufrió una gran sobreexplotación, se han puesto en marcha diferentes ordenanzas reguladoras, para conseguir evitar esquilmar las costas de esta preciosa joya natural, de esta manera, los arrecifes han ido poco a poco repoblándose, aunque siguen estando en peligro de extinción.

Pero también existe otro enemigo difícil de combatir, el cambio climático. El coral es un organismo muy sensible a las temperaturas, ya que afecta a su crecimiento. En el Mediterráneo, por ejemplo, se ha comenzado a notar en muchos de los lugares donde se recogía coral en cantidades controladas, que se ha reducido el volumen.

A pesar de ello, en los diferentes talleres que existen alrededor del mundo la vida continúa como hasta ahora. Meticulosos artesanos atesoran muchos años de experiencia y nada se escapa a su buen hacer. En el año 1790 se fundó la Coral Real Company, la cual comercializaba el coral, pero no fue hasta el año 1805 cuando Pailo Bartolomeo, con el beneplácito del rey Fernando IV, construyó la primera fábrica, siendo ésta la semilla de lo que es hoy esta industria en Torre del Greco.

Hoy en día se siguen ofreciendo joyas muy demandadas por su calidad, sus formas y por el gran nivel de detalle y acabados con el que trabajan sus artesanos, siendo éstas piezas muy codiciadas.

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