Diferencia una joya auténtica de una imitación

enero 18th, 2017
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Todo el mundo sabe que hoy en día hay infinidad de productos de imitación que son vendidos como originales, con lo que ello trae consigo. Ropabolsoscalzado, tecnología y joyas, son los principales productos a imitar.

Las imitaciones han alcanzado un grado de calidad que a veces resulta bastante difícil poder diferenciar cuál es la pieza original de la que no lo es. Esta clase de estafas han ido aumentando en los últimos años. No hay que ser un lince para poder imaginar el daño que esto provoca, no solamente al sector, sino también a todas aquellas personas que deciden invertir dinero en una joya, cuando verdaderamente no lo es.

Todas las principales marcas, quien más o quien menos, han sido imitadas en más de una ocasión en cualquiera de los modelos de su catálogo, y lo peor no es eso, es que el cliente ha adquirido una pieza con un packaging prácticamente idéntico y una pieza de joyería muy similar a la original, pero sin el valor de la misma.

Diferentes estudios del sector han demostrado que las imitaciones de piezas de joyería y de relojes han ido ‘in crescendo’ en los últimos años y que aunque se toman medidas muy duras contra este fraude, éste sigue extendiéndose, siendo una gran amenaza.

Hoy en día se interponen miles de denuncias cada año por atentar contra la ley de propiedad industrial, lo que pone en peligro la existencia de muchas joyerías y empresas con muchos años de trabajo a sus espaldas, junto a la consiguiente pérdida de confianza de los clientes.

¿Cómo reconocer una joya falsa?

En este aspecto, los profesionales del sector recomendamos tomar una serie de medidas que evitarán a los clientes ser engañados a la hora de adquirir una joya.

Una de ellas es comprar únicamente en un establecimiento de confianza y a ser posible de quien tengamos referencias contrastadas.

Cualquier cliente puede verificar la autenticidad de una gema. Es muy importante tener en cuenta detalles como que nunca estarán tan perfectas y limpias como una imitación hecha en vidrio, dado que la naturaleza las ha creado con pequeñas imperfecciones.

En el caso de las perlas podemos hacer una prueba con el diente, para ver que tiene rugosidades y no es completamente lisa. Por otro lado, si son de imitación, su fricción será suave, cuando no tiene que serlo dado que son irregulares; por esta razón, después de una fricción entre dos perlas debemos mirarnos las manos porque seguramente tendremos polvo de nácar en ellas, aunque sea una pequeña cantidad. Y finalmente también debemos fijarnos en que no hay dos perlas iguales ya que son orgánicas, por tanto, los calibres suelen variar.

Ahora le toca el turno a dos pesos pesados de la joyería, el oro y la plata. Ambos tienen una par de marcas, una indicando el fabricante y otra por parte del laboratorio de contraste. La marca del oro debe llevar, por ejemplo, el número 750, el cual representa 750 partes de oro puro y el resto está compuesto de la aleación, que equivaldría a 18 quilates.

Nunca hay que dejar de tener presentes estas medidas de seguridad para diferenciar qué tipo de joya compramos, y en el caso de ser una imitación, o alguna de sus partes, nos deben informar adecuadamente de que clase de material es el sustitutivo. Para realizar una compra los más seguro es hacerlo a través de los canales de la propia firma o de sus distribuidores oficiales.

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